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Amante de los tiburones. Me encanta la magia, los libros y París.

jueves, 22 de agosto de 2013

Te conocen, pero no saben cómo te amas

Has sido para muchos
todo lo que no he conseguido ser para mí.

Te han vestido de primavera
y has dormido encima de tumbas repletas de flores
mientras el cuervo de tu corazón
observaba cómo llorabas al amor.

Te han puesto del peor invierno que pasó por su bufanda
por culpa de ese maldito olor
a querer vivir en tus pestañas
cual deseo ansiado de tropezarse
con la primera ráfaga de viento que llevase tu nombre.

Has sido el estribillo de una canción,
eso que todo el mundo repite
una y otra vez
y que yo nunca me aprendo.

Has vivido en más poemas que en tu propio cuerpo
y te han subido a millones de trenes
con destinos donde nadie te esperaba,
pero tú nunca bajaste,
nunca supiste hacerlo
y lo sé porque conozco la canción que habla de ello.

Te han mirado más ojos
que versos se han colado en tu retina
y mira que es difícil eso de caer en tus manos
pero para ser libro
hay que tener un nombre
y yo lo único que me sé es tu apellido.

Te has subido a escenarios mientras a mí
me bajaban los miedos en una cama perdida
que escondía tu sonrisa,
como si fueses un monstruo
como si el miedo
no se asustara al oírte respirar
por temor a que inundes al mundo de sueños
y se acabe la vida en tu planeta
como ya predijeron los necios.

Tú corazón ha pasado por más colores
que gamas tiene un círculo cromático.

Cuando lo vi por primera vez
tuve la certeza de escuchar latir al arco iris
y tú me mirabas
como se mira la luna de noche
con cautela
y a millones de besos luz de distancia,
y yo te intentaba decir
que no se me da bien componer,
que apenas tengo ritmo ni métrica
para encerrarte en un poema,
que no tengo valor para subirme a un escenario,
pero puedo armarme de ti si me lo pides,
que deberías saber que ni siquiera me gustan los trenes
-encierran demasiadas despedidas para tan poco corazón-

Tenías que entenderme,
pero me seguías palpando con miedo a romperme
hasta que finalmente
pude hacerte ver
que seguramente no sepa convertirte en arte,
no
seguramente yo no sabré buscarte en cada calle de Madrid
y convertirte en estaciones mientras me dedico a hablar
del fenómeno natural que es tu pelo
cuando se enreda en el recuerdo de quien te observa pasear,
pero lo que sí es cierto 
es
que desde que te vi cruzar aquel paso de perdedores
tuve el sabor de la victoria a escasos metros
y de repente me convertí en Neruda
en Pedro, Aleixandre,
Benedetti, Ray,
fui invierno queriendo arrasarte,
fui cantante, poeta,
monologuista de tu vida,
fui patética, escéptica a cualquier término relacionado con tu pecho,
fui un libro, un verso,
el escenario donde te subías y yo te sostenía mientras triunfabas,
de repente me convertí en Maya y dije que el mundo se iba a acabar
cuando tú bostezaras.

Fui el todo
de tu nada.

Fui la piedra
donde tropezabas
y tú la chica que no supo bajar del tren
pero se equivocó de parada.

Y aquí estamos,
mi amor
sentadas en un mismo vagón.


Ahora he dejado de tener miedo a los trenes
desde que viajas conmigo
pero sigo temiendo las despedidas.

miércoles, 21 de agosto de 2013

Si hablan de vértigo me callo tu nombre

No me sales
y ése es el principal de mis poemas.

No me sales en formato voz,
ni en formato letra,
ni existe alguna forma de que salgas de mi cama
sin que pierda las maneras.

No eres capaz de salir de mi cabeza
ni de darle tregua a mi lengua
mientras te dedicas a volarme la sien 
con balas en formato palabra.

Tú,
a ti
que te sale todo en cuanto te desnudas de las dudas
y echas una mano al papel
y otra a mi muslo.

Tú,
a ti
que te gusta retener el aire 
en sitios 
donde sólo puedo respirarte.

Mi piel tiene una memoria prodigiosa
y no sabe recordar el tacto de otras huellas
cuando decides jugar al perro y al gato
y acabas arañándome la espalda por culpa de tu miedo
a mis alturas
y yo termino mordiéndome la vida por miedo a que mi culpa
se vaya contigo.

A la vez.

Y hacer caso a Quino con eso de que la vida
debería ser al revés:
       
                       "y al final abandonar este mundo en un orgasmo."

sábado, 17 de agosto de 2013

Mi vida contigo

Pensar que tengo once vidas 
por delante
a tu lado,
hace que no quiera perder 
ni un segundo
sin ti.

Saber que si cabe alguna posibilidad
de llegar a los noventa y nueve años
mirando los mismos ojos día tras día
noche tras noche
trasnochando por no querer dormir 
con el miedo 
y temer no volver a hacerlo nunca contigo,
sería algo así
como dejarse el sueldo en lotería
pero dejándote la vida.

Es injusto no decirte cuánto te sigo queriendo
cuando el cielo no me deje estar
por eso, 
cuando te toque a ti ser la única toma en la tierra
que me ponga en contacto contigo
quiero que recuerdes esto:

          "me sobra el mundo entero
           para buscarte esa sonrisa que me mantiene viva
           aunque sea en otra vida,
           y aunque no sea a mí
           a quien sonrías"

sábado, 10 de agosto de 2013

Me pido quererte las vísperas de domingo


Hoy es una de las noches más negras del círculo polar cromático
el cielo no tiene nada que ver,
y a mí tampoco me han enseñado a mirarte a oscuras.

No es casualidad que tristeza no empiece por tu nombre
pero tu apellido se deslice en mi sonrisa.
Tampoco que tu calle haga esquina con la última letra del poemario
que voy a dejar como “pendiente”
el resto de mi muerte.

(...)

Mira, 
mejor termino esto sin haberte empezado
que hoy estoy más lejos que cuando no estoy a tu lado.

viernes, 9 de agosto de 2013

Planes 2.0

Fui a tu encuentro 
y en mitad de la segunda parada de metro
tuve que improvisar un Plan N.
Me negué la realidad de beber los vientos por ti
y ahí, entendí
que podía sucumbir a todos
y cada uno de tus deseos.

Con el Plan Ñ me ha pasado lo mismo que con el K:
me he quedado sin ellos,
pero te tengo a ti
y contigo me sobra el resto
para empezar de cero.

Mi Plan O es observarte las manías que hacen
que no pueda dejar de mirarte.
Olerte,
husmearte
como un perro espía que encuentra la heroína más preciada.

Mi Plan P es perderme entre tus dedos
pedirte que pares cuando mueves mi vida
con tan solo un beso.

Mi Plan Q no es quererte
porque eso lo puede hacer cualquiera
y a ti,
mi amor,
sé que voy a amarte a partes desiguales
porque no hay nada mejor que hacerlo siempre un poco más,
siempre un poco antes. 

Mi Plan R es reírte
hacer que fundas los plomos de tu vida
y enseñarte que con las luces apagadas
toda persona deja de ser humana.

Mi Plan S es saberte,
aprenderte y desconocerte por completo,
completarte si alguna vez 
necesitas sentirte entero.

Mi Plan T es tumbarme cada noche
en una cama diferente
de una ciudad cualquiera,
invitarte a que te dejes caer a mi lado
y convertir las horas en nuestra primera vez.

Mi Plan U es ubicar un lugar
en una zona concreta de un mundo aparte
y hablarte con miradas
mientras me callo cuando miras.

Mi Plan V es velar las noches
en que Insomnio se apodera de tus sueños
y hace que creas que has dejado de soñar
por tener una realidad donde estar viviendo.

Mis Planes W, X, Y y Z
es hacerte mi incógnita
darte todos los nombres imposibles del mundo
y despejar el cielo de lluvia
para subirte a poner el sol.


Me he quedado corta,
como siempre me pasa al escribirte,
me he pasado de largo
como siempre cuando voy a tu casa.

Voy a hacer uso de todos mis planes
y el día que acabe
inventaré diez abecedarios más
para volver a quedarme sin letras
y comprender,
de una vez,
que no existen lenguas que te abarquen. 



(La primera parte escrita de todos mis Planes y en vídeo)

martes, 6 de agosto de 2013

Por si acaso

Por si se te ocurre regresar
tienes tu inseguridad debajo del felpudo.
Ten cuidado, no lo pises mucho
que enseguida baja la autoestima.

Ni se te ocurra intentar meter la llave en la cerradura,
no es que haya cambiado de puerta
es que he cambiado de entrada
y ahora no hay forma de salir de mí. 

No tienes permitido el paso a ninguno de los diez escalones 
que separan el mundo de mi cama.
El día que los bajaste de dos en dos 
era la última vez que te iba a ver tropezar con tu sombra,
-por si no me recuerdas-.

Tienes la maleta al otro lado del portal,
que es que ni siquiera quiero que revises mi buzón de cartas,
ya te digo que está lleno de sugerencias 
y seguro hay algún paquete urgente que poco me urge 
en estos tiempos de calma.

No mires por la mirilla porque no me encuentro a mi otro lado.
No quiero ni que respires cerca del pomo,
que tu aliento lo detectan mis sentidos
y enseguida salta la alarma
y no estoy dispuesta a recibirte hoy, 
señorita Nostalgia.

No quiero que aparezcas por mi calle,
hace ya bastante tiempo 
que me tomo los domingos libres de recuerdos.


Todo esto te lo cuento por si se te ocurre volver,
que no te creo 
pero por si acaso.