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Amante de los tiburones. Me encanta la magia, los libros y París.

jueves, 6 de marzo de 2014

Recuerdos

Hoy me he reconciliado con la vida.

Acabo de recorrerme la ciudad que nos ha visto fracasar como amantes, y está todo como lo olvidamos.

Me recuerda todo tanto a ti...

Las niñas de hoy llevan tu cara, intentan esconderse de mí, pero su mirada las delata. Está todo tan en su sitio que asusta, las calles de nombres que guardan el tuyo, los parques que visten de flores con el color de tus ojos, las clases donde crecimos, reímos, vimos llover y rompimos a llorar... La ciudad donde nos rompimos.

Estoy mirando a tu avenida por si vienes. Siento como el sol me da vida y el cielo me incita a nadar en su azul. Estoy sintiendo mi respiración por primera vez desde que no estás.
He olvidado, a conciencia, el móvil en el sofá, ya no espero tu llamada.

Sigo caminando sin rumbo fijo, percatándome de lo mayor que está el resto del mundo, de lo mayores que estamos, de cuánto hemos cambiado. Observo el lugar donde, perdida, reafirmabas que tu vida no es lo que esperabas, recuerdo que hablaba la niña que llevas dentro, o al menos, llevabas.
Te quería, te hubiese querido aunque estuvieses perdida, te sigo queriendo ahora que por fin te has encontrado, pero no de esa manera. De esa manera tan veraz y voraz, tan constantemente en contacto al tacto, te quería despeinada ¿te acuerdas? Te quería dormida, recién levantada, por las mañanas. Te quería con miedo a que terminaras. Te quería cuando bajabas del coche y sonreías, y todos los semáforos en verde cambiaban. Te quería antes de conocerte.

Te quería, te quise, te querría si no te hubiese querido, te sigo queriendo. Te quiero lejos.
De cerca las distancias se acomodan y ahí sí que podría dejar de quererte. Y no quiero eso. Te quiero llevar allá donde vaya sin miedo a que te acabes, ahora que no eres mía.

Continúo, esta vez con rumbo, ya he recordado cómo era pasear sin ti, he comprobado que existe la vida después de tenerte. Pero, de repente un azul se confunde con el mar y te veo cruzar la calle con tu coche. 

Dejé el móvil porque no te esperaba, si me recuerdas alguna vez, recuérdame que me quede en casa.